Angelito Capitán
Una casa para quedarse a vivir el día despacio: el agua por la mañana, la sombra del patio por la tarde y la azotea cuando cae el sol.
Bienvenido
Se despierta uno y la piscina está ahí, a dos pasos. Luego el patio, con las hamacas colgadas entre las plantas y el buda mirando. Se cocina en la barra común, se come en la parrilla y se sube a la azotea a ver cómo se pone el sol sobre el mar.
Y cuando apetece arena, se abre el portón de caña del fondo y ya estás en la playa. Sin coche, sin carretera, sin nada.
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